Globalizacion desde abajo en Guatemala


Christopher Chase-Dunn
Sociology
Johns Hopkins University
Baltimore, MD. 21218 USA


Resumen

Este trabajo considera como los ideales de democracia, igualdad y libertad se pueden lograr en Guatemala y el mundo en el futuro. Utilizo un marco comparativo, histórico y macro-sociológico (la perspectiva del sistema-mundial) para analizar la situación actual de Guatemala y para imaginar como se puede progresar hacias los retos ya mencionados. El trayectorio histórico del cambio político, social, y económico de Guatemala se considera dentro del contexto más amplio de cambios estructurales de las Américas y del mundo. Presento la 'globalización desde abajo' como una manera de enfrentar las fuerzas y los agentes de la globalización neo-liberal que ahora están en acendencia. Reconozco que esta estrategia debe tomar en cuenta las particularidades del contexto local y de las secuencias del cambio social que ocurren a nivel nacional. Analizo las contradicciones inherentes en la construcción de alianzas nacionales e internacionales que se deben construir para promover la democracia tanto en Guatemala como en el sistema mundial.

Debo explicar que yo se bastante poco sobre Guatemala. Eso si, me enamoré de este bello país en 1969 cuando lo crucé rumbo a Panamá. Como sociólogo yo estudio la economía política global y mi interés principal son los sistemas inter-societales antiguos. Mis observaciones y recomendaciones las hago con espíritu abierto y con el profundo deseo de comenzar un diálogo con ustedes que nos lleve a la construcción de una sociedad mundial más justa y sostenible.


La globalización desde abajo en Guatemala

Es mi opinión que para contribuir al proceso de democratización en Guatemala y a los retos de la igualdad, la libertad y el bien estar es necesario asumir un marco de análisis comparativo e histórico. Es necesario entender el desarollo de Guatemala y los múltiples cambios sociales que han vivido los guatemaltecos en el contexto más amplio del sistema-mundial. Esto exige tener alguna familiaridad no solo con Guatemala y sus instituciones, sino también un conocimiento histórico-estructural de las Américas y de la economía política mundial.

El marco teórico más adecuado para un análisis temporal y espacialmente tan amplio es el del sistema-mundial (Shannon 1996). La perspectiva del sistema-mundial estudia las instituciones humanas dentro de un marco histórico muy amplio y utiliza una escala espacial adecuada para abarcar sistemas de interacción completos. El esquema del sistema-mundial se basa en la simple idea de que los seres humanos han mantenido interacciones importantes de manera continua desde el siglo 15, periódo en el cual surge el transporte trans-oceánico. Antes de la incorporación de las Américas al sistema afro-éuro-asiático, existian en este continente varios sistemas-mundiales o redes intersocietales locales y regionales. Estas redes intersocietales fueron forzosamente incorporadas al sistema-mundial centrado en Europa a medida que este se expandía. Las poblaciones indígenas que sobrevivieron el contacto inicial fueron mobilizadas como mano de obra de acuerdo a las exigencias de la economía colonial. A su vez esta era periódicamente reorganizada de acuerdo a los cambios geopolíticos y las fuerzas económicas que emanaban de Europa y luego de Norte América.

Este proceso de incorporación de múltiples redes inter-societales locales a una sola red mundial se entiende como un proceso estructural que resulta en la construcción de un sistema de estratificación con un centro, compuesto por sociedades economicamente y politicamente dominantes (que a su vez compiten entre si), y regiones periféricas y semi-periféricas dependientes. Algunos paises han logrado mejorar su posición en la jerarquía de centro / periferia, pero la gran mayoría de paises simplemente han mantenido su posición relativa en el sistema-mundial.

Esta perspectiva estructural sobre la historia mundial nos permite analizar las características cíclicas tanto del cambio social como de las tendencias del desarollo dentro de un marco histórico y comparativo. El desarollo del sistema-mundial moderno es impulsado principalmente por la acumulación de capital y la competencia geopolítica. Empresas multinacionales y estados nacionales compiten por el poder y las riquezas. La competencia entre estados y entre empresas es condicionado por las luchas de clase y la resistencia contra la dominación de los pueblos de paises periféricos y semi-periféricos. No es posible entender la historia del cambio social en el sistema en su totalidad sin tomar en cuenta tanto las estrategias de los ganadores como las estrategias de aquellos que resisten la dominación y la explotación.


Implicaciones para Guatemala

La lucha diaria por la sobrevivencia de la gran mayoría de guatemaltecos y el paso ajetreado del acontecer político, en particular la lucha por lograr la implementación de los Acuerdos de Paz, es agobiante. En este context, es dificil y quizas parece inutil pensar en las tendencias a largo plazo de la historia o las posibilidades de construir un sistema-mundial egalitario y sostenible. Sin embargo, un análisis histórico de las dinámicas del desarollo capitalista es una herramienta necesaria para que los guatemaltecos respondan de manera eficaz a los retos del presente y el futuro.

Activistas guatemaltecos que luchan por el cambio social y sus amigos en otros paises necesitan por lo menos considerar lo que ofrece una perspectiva de largo plazo sobre lo que hacen apesar de las exigencias de la coyuntura inmediata. Este tipo de perspectiva la ofrece el marco teórico del sistema-mundial. No solo examinamos el trayectorio a largo plazo del pasado, sino que también consideramos el futuro en un horizonte temporal de por lo menos cincuenta años. Pocos seres humanos hacen eso pero yo estoy convencido que esta perspectiva temporalmente profunda es un elemento importante y necesario en cualquier proyecto progresista. Habiendo dicho esto ¿Que podemos esperar del sistema-mundial en los próximos cincuenta años que sea relevante para Guatemala? Desde los sesentas la acumulación del capital mundial ha oscilado hacia abajo (Fase-B) en el marco de lo que se llama una ola-K (K-wave, el equivalente a 40-60 años). Ahora el sistema-mundial esta entrando en una Fase-A de una ola-K en la cual el nivel relativo de crecimiento económico será más alto. En cierta medida esto es una buena noticia para aquellos que luchan por el cambio social. En este periodo se puede esperar que haya menos presión fiscal sobre el estado y una mayor demanda para fuerza laboral. La posibilidad de mobilizar obreros y campesinos será mayor porque las empresas y el estado estarán más dispuestos a hacer conceciones para garantizar el sedoso funcionamiento de las empresas.

También hay malas noticias. La destrucción ambiental aumentará a medida que se utilizen más recursos en el proceso de producción. También, tipicamente es durante periodos de oscilación hacia arriba en el sistema-mundial que, dado el hecho que los estados nacionales tienen más recursos, hay mayores posibilidades de guerra entre los paises del centro (Goldstein 1988). Si la hegemonía económica de los Estados Unidos sigue disminuyendo respecto a la de otros poderes del centro (Alemania, Japón, China) el mundo entrará en un periodo en el cual las posibilidades de que haya una tercera guerra mundial aumentarán hasta llegar a un punto crítico en la década del dos-mil-veinte. Obviamente esta posibilidad concierna a todos los pueblos dado que una guerra mundial con armas de destrucción masiva podría resultar en la aniquilación de toda la vida terrestre. Todos los movimientos progresistas deben hacer todo lo que pueden para prevenir este desastre y si llega a ocurrir deben estar listos para retomar su trabajo sobre nuevas bases más justas y sostenibles.

El marco teórico que he presentado seria más util si combinase la historia del sistema mundial con un análisis formal comparativo que examinase los últimos docientos años en un marco local, regional, continental y global desde la óptica del pueblo guatemalateco. Esta investigación se debe hacer pero en su ausencia quiero utilizar el marco amplio y de largo plazo del sistema-mundial para comentar sobre la situación actual de Guatemala.

La típica interpretacion de la historia contemporanea de Centro América pinta un cuadro de la complicada y tumultousa historia de cada país, y se concentra en explicar como estas historias han llevado al mismo resultado feliz en todos los casos: la democracy (e.g. Paige 1997). La perspectiva del sistema-mundial retrata otro cuadro. Los paises centroamericanos han sido contínuamente re-estructurados por el mercado mundial y las fuerzas geopolíticas. Por ejemplo, los terratenientes patricianos fueron desplazados por el sector agro-exportador (que gobernó en alianza con las fuerzas armadas), que a su vez ha sido suplantado por una nueva élite transnacional de índole neoliberal. Esta última élite busca enlazar más profundamente a las economías Centro América con el capital del centro y el mercado mundial. En esta luz, es fascinante comparar la ideología liberal y las estrategias del élite agro-exportador del siglo diez-y-nueve (ciencia, razón, privatización de recursos comunales) con las políticas y la ideología más reciente del neo-liberalismo--competitividad, austeridad fiscal, desregulación, y privatización. Tanto el liberalismo del siglo diez-y-nueve como el neo-liberalismo actual combinan ideas importadas con adaptaciones locales que justifican y facilitan nuevos métodos de explotación y formas desorientar a sus rivales.

Movimientos populares surgen en el siglo veinte en México y América Central en respuesta a gobiernos autoritarios, la restructuración agraria y una profunda pobreza. El compaz de estos movimientos varía de país en país de acuerdo a dos factores: los ajustes locales en las alianzas entre élites y las característics particulares de las relaciones de clase en el campo. A su vez, las acciones y reacciones de los gobernantes locales y la intervencion del los Estados Unidos ha sido influenziada por la sequencia de rebeliones y revoluciones en centroamérica, latinoamérica y el resto del mundo. Es importante señalar que el caso de Guatemala se sale un poco fuera del marco que rige la historia general de centroamérica. En general, los paises centroamericanos tuvieron levantamientos populares que fueron reprimidos en los años veinte y a comienzos de la década de los treinta. En cambio, el movimiento nacionalista guatemalteco surge después de la segunda guerra mundial con la elección democrática de Jacobo Arbenz a la presidencia en 1944. La derrota de este proyecto no ocurre hasta 1954 (Gleijeses 1991).

El trabajo de John Markoff (1996, 1998) demuestra que los movimientos democráticos y las intervenciones institucionales no ocurren de manera aislada sino que surgen de manera interactiva a nivel mundial. Así se puede ver la relación entre revoluciones del siglo veinte. En general tanto las fuerzas rebeldes como las fuerzas que intentan derrotarlos utilizan como punto de referencia tanto las luchas que han llegado antes como las que han ocurrido en otros paises. La perspectiva del sistema-mundial nos anima a considerar tanto la singularidad de situaciones políticas como también el cuadro completo de las tendencias de resistencia y represión del siglo veinte. Una ironía de la situación actual es la secuencia de eventos que estan ocurriendo por un lado en el sur de México y la situación muy diferente que se vive al otro lado de la frontera, en Guatemala. Después de treinta años de guerra civil los guatemaltecos estan cansados de la violencia y desean construir la paz, por mientras que en Chiapas un pueblo que permanecio inactivo por años se comienza a levantar de nuevo.

En gran medida estoy de acuerdo con el esquema de cambio social que presenta William Robinson (1996, 1998) para el caso de Centro América. Hay dos aspectos claves del esquema de Williams que lo distingue del típico esquema analítico que se le aplica al caso de centroamerica. En primer lugar, Robinson sugiere que en cada país centroamericano esta surgiendo una nueva fracción dentro de la clase dominante que representa los intereses del capitalismo global y de la clase capitalista global. Esta élite transnacional promueve políticas neo-liberales y la apertura del país a la inversión global. Robinson denomina a este sector 'la nueva derecha'.

En segundo lugar, Robinson presenta una evaluación poco usual de la historia reciente de centroamérica. La mayoría de observadores sugieren que los protagonistas principales de las luchas político-militares de la década pasada fueron las dinastias agro-industriales y las fuerzas populares de obreros y campesinos. Incapazes de triunfar definitivamente, ambos lados en esta lucha tuvieron que aceptar un acuerdo que simplemente desplaza la lucha por el poder del ámbito militar al político-electoral. Según ellos, esto a llevado al establecimiento de la democracia--elecciones competitivas en las cuales partidos que representan a sectores populares compiten de igual a igual con los partidos de la clase dominante.

Robinson le agrega los élites transnacionales a esta ecuación y llega a una conclusión bien diferente. En vez de un balance de fuerzas militares que lleva a un punto muerto en la guerra político-militar, Robinson sugiere que las fuerzas populares en su gran mayoria fueron vencidas y que la 'democracia' que ha surgido es en realidad una poliarquia--o sea un sistema de elecciones controladas por élites nacionales en el cual la élite transnacionales ha ganado gran parte del poder. Este análisis es en gran medida correcto pero hay que tomar en cuenta diferencias importantes entre los paises centroamericanos. Ya mencioné las diferencias en la secuencia de movimientos populares y su represión. Otra diferencia importante, como señala Robinson, esta en la fuerza de la fracción neo-liberal del élite nacional. Esta fracción es particularmente fragil en el caso de Guatemala. También es importante señalar que aveces el élite doméstico neo-liberal tiene intereses que están en conflicto con las políticas neo-liberales de organizaciones internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y dadas estas diferencias, el sector neo-liberal doméstico tiende o es capaz de aliarze con el sector terrateniente bajo la bandera de la 'soberanía' en contra de la intervencion de instituciones financieras y las Naciones Unidas.

El caso de Guatemala tiene otras diferencias importantes que lo distinguen del resto de centroamérica y México. Dada la existencia de Ladinos pobres y un sector grande de indígenas, las relaciones dentro y entre diferentes clases sociales estan fuertemente condicionadas por un elemento étnico. Este elemento étnico también opera, con menos fuerza, en el caso del sur de Méxio pero es mucho menos importante en los otros paises de centroamérica. Una alianza Maya transnacional (Guatemala/Chiapas) que se vincule con el movimiento indígena mundial puede ser una fuerza importante en el proceso político regional (Wilner 1993). Una alianza en Guatemala entre los sectores populares Ladinos e indígenas es clave y no se puede dejar de lado. Apesar de esto, la unidad basada en la identidad étnica tiene que complementarse con un análisis de clase que capte los intereses que tienen en común Ladinos y Mayas.

Las fuerzas revolucionarias de Guatemala que surgen en los sesentas nunca fueron suficientemente fuertes para enfrentar el poder del gobierno central. Eso si, provocaron una masiva represión. Una de las estrategias de represión de las fuerzas armadas fue el recrutamiento forzoso de cientos de miles de jóvenes de aldeas Ladinas e indígenas. Este mecanismo de represión también garantizaba el empleo y alguna medida de seguridad. Ironicamente, con la firma de los Acuerdos de Paz, este incidioso sistema de seguridad se esta erosionando. Esto en gran medida explica la ola de asaltos y secuestros que hoy azotan al país.

En comparación a México y los otros paises centroamericanos, el élite neo-liberal guatemalteco que ahora controla la presidencia carece de poder respecto al sector agro-exportador y el sector militar. Dado que el sector agro-exportador se niega a pagar impuestos y por medio de alianzas con otros sectores a logrado bloquiar las reformas fiscales, el gobierno a tenido que imponer impuestos de consumo que afectan principalmente al sector popular. Sin los recursos necesarios, será casi imposible avanzar cualquier proyecto de desarollo, aún el proyecto neo-liberal. La importancia de esta reforma fiscal también se refleja en las palabras del director del Fondo Monetario Internacional, Michael Camdesus quien en una visita a Guatemala dejo claro que el estado tiene que llevar acabo una reforma fiscal para cementar sus bases presupuestarias. El Grupo Consultor (un sub-comité del Grupo de los Siete) también ha tratado de utilizar su influenzia financiera (el grupo ha ofrecido prestamos y donaciones grandes para proyectos de desarollo) para garantizar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz (Ruthrauff 1998).

Globalización desde abajo o la desvinculación

La estrategia de la globalización desde abajo busca vincular una variedad de movimientos populares--movimientos de mujeres, obreros, indígenas y movimientos de reforma agraria--a nivel regional y global. Un grupo que ya está poniendo en práctica esta estrategia es el movimiento sindicalista guatemalteco ha renovado el viejo concepto del sindicalismo internacional. Dado la creciente preocupación universal por los derechos humanos y por el cumplimiento de provisiones laborales del tratados de comercio internacional, el movimiento sindical guatemalteco ha logrado mobilizar el apoyo de los Estados Unidos y otros paises del centro (Frundt 1987; Armbruster 1998).

Los retos del sindicalismo transnacional y de la solidaridad laboral internacional son enormes pero se deben asumir porque el terreno organizativo del capitalismo global exige nuevas estrategias (Stevis 1998). Dado que el proyecto de la globalización a anulado el pacto social entre empresas y obreros, especialmente en los Estados Unidos, hay nuevas posibilidades para la coperación entre los obreros latinoamericanos y norteamericanos y sus respectivas organizaciones. Recientemente, John Sweeney, el presidente de la Federación Americana de Trabajo -- Consejo de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) visitó a los líderes de varios sindicatos independientes en México. Esta nueva disposición del AFL-CIO de forgar alianzas internacionales es bienvenida dado que anteriormente el concepto de alianzas internacionales de este grupo tipicamente caian dentro del marco de la guerra fria. Armbruster (1998) informa que la asistencia brindada por el AFL-CIO también fue un factor importante en el éxito organizativo de los obreros en la empresa de Phillips-Van Heusen en Guatemala.

El movimiento de mujeres en El Salvador ha hecho esfuerzos importantes por vincular su lucha con la de grupos similares en otros paises centroamericanos y los Estados Unidos. En efecto, estos grupos han avogado explicitamente por la globalización desde abajo. En México la nueva izquierda electoral, los movimientos agrarios en Chiapas y Guerrero, y los movimientos sindicales independientes han encontrado que su oposición al neo-liberalismo los une. Algunos líderes populares en México han intentado mobilizar apoyo en los Estados Unidos, pero pocos de ellos ven este esfuerzo como parte de uno más grande por la democratización de México y del sistema-mundial.

La respuesta popular que esta emergiendo a la globalización y al neo-liberalismo enfrenta un reto importante y potencialmente divisivo. Hay dos posibles respuestas a la globalización. Una posibilidad de mobilización contra el capital global es la desvinculación--la ruptura de todos los lazos que atan a un país al sistema-mundial. Otra respuesta muy diferente al capital global es la construcción de la democracia global.

Los neo-liberales han pronunciado que retirarse de la economía mundial es inpensable y muchos líderes populares concuerdan. Se alega que las maravillas de la tecnología y las comunicaciones son los valores más grandes y que un país en desarollo solo puede tener acceso a estas maravillas jugando el juego de la competitividad mundial. Algunos críticos cuestionan si vale la pena la apertura a la economía global dado sus costos. Esta es una respuesta saludable porque desenmascara muchas de las presuposiciones ideológicas del neo-liberalismo. La gente necesita vivienda, agua potable, y comida y no necesian poder programar su secador de pelo con el teléfono celular de su carro. La hipérbole de las maravillas tecnológicas debe reventarse como las burbujas financieras que abundan en el espacio virtual del dinero global.

La noción que la auto-suficiencia es anacronística se debe examinar dentro de un marco histórico. En el pasado, el proteccionismo y la mobilización para el desarollo nacional han sido estrategia exitosas. Todas las sociedades de la semi-periferia que luego llegaron a ser los paises hegemónicos del sistema-mundial centrado en Europa utilizaron barreras arancelarias y mobilización auspiciado por el estado para subir en la jerarquia del valor-agregado. Por otro lado y apesar de que al final solo se enfocaron en alcanzar a los paises capitalistas del centro, los estados comunistas también utilizaron la auto-suficiencia y la ideología socialista para establecer un nuevo modo de acumulación. De acuerdo a la liturgía neo-liberal, el libre comercio y el libre movimiento de capital genera el desarollo más óptimo para todos. Pero historicamente la mobilidad hacia arriba en el sistema-mundial se esta asociada con la intervención estatal y el proteccionismo (Evans 1995).

Mirando más a fondo el caso del bloque socialista, se alega que el trayectorio de los estados comunistas confirma que la planificación estatal y la auto-suficiencia son un error y no sirven para nada. Yo diria que apesar de que las utopias que intentaban forgar no resultaron, las estrategias del bloque socialista si funcionaron. Efectivamente, los paises socialistas se industrializaron, después el capitalismo se extendio y reincorporó a los auto-suficientes.

La opción de respuestas a la globalización se debe tomar en cuenta el nivel más alto de integración económica y política que mantiene el actual sistema-mundial. No cabe duda que el costo de retirarse del sistema-mundial es más alto a medida que este esté más integrado. Se puede concluir entonces que el costo de la autonomía ha aumentado y que los costos de la auto-suficiencia son siempre más altos para los paises pequeños, como los centroamericanos. Por lo tanto, los movimientos populares de los paises pequeños tienen un mayor interés en la coperación transnacional. Pero las instituciones nacionalistas y las reglas del sistema inter-estatal difucultan esta coperación.

A los movimientos populares guatemaltecos se les ofrecen dos opciones estratégicas. La primera es que enfoquen sus esfuerzos en las instituciones y alianzas locales y nacionales. La segunda es enfocarse en las instituciones y alianzas internacionales y globales. ¿Que sería más eficaz y productivo? ¿Garantizar su voz y voto en los asuntos del estado nacional y utilizar la soberanía como herramiento proteccionista en contra del mercado global y las fuerzas geopolíticas internacionales? O ¿Reformar y revolucionar el sistema-mundial por medio de alianzas transnacioanles y la construcción de instituciones que promuevan la democracia popular a nivel regional y global. La ruta nacionalista tiene una larga historia y encuentra apoyo en las instituciones existentes, por mientras que el camino internacionalista se entiende poco y le hace falta mucha imaginación. La democracia global es dificil de imaginar y por ahora es solo un concepto abstracto cuya definición poca gente entiende.

La definición del concepto democracia esta siempre en debate. La crítica de Robinson sobre la poliarquia dentro de paises se debe extender a una crítica de instituciones políticas globales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Las instituciones políticas regionales y globales deberian ser gobernadas de manera democrática por la gente cuyas vidas se ven afectadas por la implementación de sus políticas. Esto implicaría la representación popular en la elección de representantes y en la toma de deciones de estas instituciones. Pensemos en el caso más relevante en este momento para Guatemala, me estoy refiriendo a las Naciones Unidas. Apesar de que la misión de verificación de las Naciones Unidas (MINUGUA) ha jugado un papel valioso en el proceso de paz guatemalteco, esta institución internacional necesita ser democratizada.

La globalización desde abajo exige que se utilizen recursos organizativos en la construcción de alianzas transnacionales y de instituciones internacionales que funcionen a nivel regional y global. En la práctica, ni una estrategia puramente nacional ni una estrictamente global puede funcionar para Guatemala o cualquier otro país dada la situación contemporanea. Entonces el verdadero dilema no es entre una u otra opción sino en saber la proporción y complementaridad que se debe desarollar entre ambas.

La poliarquía y el más allá

El análizis de Robinson presenta otro dilema para Guatemala. Guatemala aún no ha logrado la poliarquía, para no decir nada de la democracia real. La poliarquía apesar de ser en gran medida una cortija de humo para la dominación y la desigualdad, es sin duda alguna mejor que vivir en un país gobernado por militares y escuadroneros. La implementación de los Acuerdos de Paz ha marchado muy lentamente. Algunos observadores cuestionan si el gobierno esta realmente dispuesto a cumplir con los acuerdos. A mi manera de ver, el problema principal es que la fracción neo-liberal de la élite guatemalteca es muy debil y no puede tomar el riesgo de presionar demasiado a los militares y al sector agro-exportador quienes han montado una fuerte resistencia a la implementación de los acuerdos. Encima de esto está el hecho que ninguna de estas fracciones de la clase dominante quiere pagar impuestos, incluyendo al sector neo-liberal. (Esto explica el conflicto con el Fondo Monetario Internacional).

Obviamente, la globalización desde abajo de las fuerzas populares centroamericanas y mexicanas estarán organizadas en oposición a las instituciones neo-liberales. Demandas a nivel regional como un sueldo mínimo para los trabajadores de las maquilas puede ser un componente importante en esta estrategia. La oposición a las políticas neo-liberales también pueden servir para unificar a los diferentes movimientos populares dentro de Guatemala.

Por otro lado, dado el balance de fuerzas que hoy existe en Guatemala, tiene cierto sentido táctico y por lo menos a corto plazo, que las fuerzas populares trabajen con el sector neo-liberales transnacionales y con las instituciones financieras internacionales (IFI) para lograr concesiones de la dinastía agro-exportadora que lleven a la estabilidad fiscal y la desmilitarización. Por lo menos la implementación de los Acuerdos de Paz permite establecer el marco para la democracia electoral con bastante participación popular. Quizas la desmilitarización y un gobierno constitucional no equivalen a la democracía plena y pura pero son sin duda alguna mejor para las clases populares que la situación de terror que existia en el país y que aún existe en ciertas zonas. Dado estas circunstancias, se puede proponer que la campaña en contra del neoliberalismo se debe post-poner.

Esto no significa que los movimientos populares deben guardar silencio. No estoy de acuerdo con la conclusión de O'Donnell y Schmitter (1988) quienes alegan que las fuerzas populares deberian abstenerse de hacer demandas revindicativas socio-económicas o políticas durante el periodo de transición y que deben esperar hasta que se estabilize la poliarquia. Ironicamente, los movimientos populares del país deben quizas brindarle su apoyo al sector neo-liberal guatemalteco para lograr la implementación de los Acuerdos de Paz.

Una vez que la democracia electoral con participación popular esté consolidada, en ese momento se podrá comenzar la verdadera campaña contra las políticas neo-liberales. Por mientras, los movimientos populares necesitan aprender sobre el sistema-mundial y el proyecto de globalización. Esto y la construcción de alianzas populares internacionales harán posible el que todos los guatemaltecos se beneficen de y contribuyan a la globalización desde abajo. La democracia global comienza en casa.

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