Nelson Amaro
UNIVERSIDAD DEL VALLE DE GUATEMALA
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
El autor es actualmente Decano de la Facultad de Ciencias
Sociales y Director de la Maestría en Desarrollo de la Universidad
del Valle de Guatemala. El presente trabajo fue elaborado especialmente
para la Conferencia sobre Desarrollo y Democratización celebrada
en las instalaciones de la Universidad del Valle de Guatemala en la Ciudad
de Guatemala del 26 al 28 de marzo de 1998. Esta Conferencia fue auspiciada
por la National Science Foundation de USA, UNICEF, PNUD y SEGEPLAN.
El eje descentralización-gobierno local-participación
ciudadana es clave para entender qué sucede con el desarrollo y
la democracia. Podemos definir descentralización como el traspaso
de un conjunto de "derechos y deberes", autoridad, funciones
y recursos desde niveles agregados con unidad de mando hacia niveles desagregados
con una diversidad de unidades de mando. Democracia implica una variedad
de focos de poder lo cual es también manifestación de un
proceso de descentralización.
La orientación del desarrollo está dada por todo el aparato
del estado. La descentralización implica mayor eficiencia y equidad
cuando de desarrollo se trata. Las externalidades positivas aumentan cuando
las decisiones están más cerca de las necesidades y de la
población a la cual se sirve. El gobierno local es la expresión
política del municipio en su manejo de fines que atañen el
interés general y los medios administrativos y financieros o de
cualquier índole para lograrlo. Participación ciudadana apunta
a la influencia de los vecinos en las decisiones de las autoridades que
han sido elegidas por ellos mismos sobre una base continua y más
allá de un proceso electoral. Tanto la democracia como el desarrollo
se ven reforzados si estas dimensiones se consolidan.
La descentralización en Guatemala ha tenido avances y retrocesos.
La experiencia indica que su acción necesariamente tiene que extenderse
a los niveles regionales y locales para que tenga efectos. No obstante,
estas acciones van a ser evaluadas positivamente si la oferta de servicios
a los ciudadanos efectivamente se entrega. Por otra parte, es crucial la
percepción del gobierno local que, asumiendo esa oferta, es percibido
satisfaciendo las necesidades básicas de la población.
La estrategia de concentrar el análisis en el eje referido nos
permitirá pasar por alto las declaraciones líricas acerca
de la descentralización y concentrarnos en el flujo de servicios
y percepciones que efectivamente han podido traspasar las inmensas dificultades
que conlleva una distribución del poder. Inversamente, esta focalización
permitirá identificar los problemas no resueltos en Guatemala respecto
a esta avenida de "doble vía" que ha probado tener luces
rojas y desvíos inesperados.
El Sistema Nacional de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural, SINACODUR
idealmente se presenta como una estructura piramidal de abajo arriba o
de arriba abajo como se presenta en la figura 1. No obstante la percepción
más generalizada es la que va desde una cúzpide de poder
representada en la cima por el Presidente Constitutcional de la República
que termina en una base ancha representada por los Consejos Locales de
Desarrollo. Esta concepción estaría representada en mayor
grado por la parte izquierda de la figura 1. Las criticas a este modelo
teórico han sido sistematizadas recientemente. Las objeciones apuntan
a la estructura institucional compleja y poco operativa y al carácter
centralizado de un esquema que aspira a la descentralización. Esto
último incluye que tuvo demasiado énfasis en la coordinación
y poco en la ejecución y alude a las deficiencias del trabajo preparatorio
a su instalación. Subyacente a estas debilidades se encontraba "la
desconfianza de quienes debían participar." No obstante, me
propongo demostrar que ni siquiera desde sus inicios llegó verdaderamente
este sistema a parecerse al ideal buscado.
Por otra parte esta crítica reconoce que desde 1994 este modelo
ha sido revitalizado y que cuando los Acuerdos de Paz quisieron buscar
un canal de participación, la figura buscada fue el SINACODUR. Cualquier
esfuerzo de participación ciudadana de la sociedad civil, como lo
fue por ejemplo la llamada "Asamblea de la Sociedad Civil" que
tuvo su mayor vigencia a raíz de la crisis de 1993, ha tenido componentes
que son ya parte de esta legislación y se asemeja mucho a los objetivos
del mismo. Cualquier esfuerzo futuro como lo demuestran los esfuerzos de
paz, tiene que pasar necesariamente por este sistema.
La figura que se ha desarrollado en la práctica, sin embargo,
difiere de la enunciada en la Constitución de 1985 y el Decreto
52-87. La Constitución de 1985 reconocía 3 niveles: el nacional,
el regional y el departamental y ello fué seguido por el decreto
referido que adicionó el nivel municipal y el local. No obstante,
el nivel municipal nunca pudo despegar. Como parte de los compromisos hechos
para su aprobación en el Congreso por las diferentes bancadas se
suprimió la participación de la población en este
nivel. La situación más controversial se presenta cuando
en 1987 la oposición empieza a cuestionar esta estructura. En este
sentido hubo 2 embates de congresistas y líderes políticos
que llevaron la objeción hasta la Corte de Constitucionalidad. Uno
de estos alegatos pertenecía a Jorge Serrano que luego iba a convertirse
en 1991 en Presidente Constitucional de la República. La Corte finalmente
emitió un fallo en 1988 que favorecía parcialmente las objeciones.
Dicha sentencia suprimió los Consejos Locales de Desarrollo por
considerarse que violaban la autonomía municipal. De esta manera
los niveles locales a pesar que estaban constituyéndose en toda
la República quedaron sin base legal. Según informes del
Ministerio de Desarrollo Urbano y Rural hacia octubre de 1988 habían
1,582 de estos consejos instalados y en formación. Por otra parte
el municipio ya estaba seriamente limitado en su apertura a la participación
ciudadana desde el momento que se emitió el Decreto 52-87. Después
de emitida la sentencia de la Corte de Constitucionalidad el SINACODUR
se asemeja al perfil enunciado en la figura 2.
-COLOCAR POR AQUI FIGURAS 1 Y 2-
La estructura comenzaba a semejarse a lo expresado en la Constitución de 1985 donde había una vigencia sólamente del nivel nacional, regional y departamental. En la práctica, sin embargo, conforme la administración de Cerezo se adentraba en este periodo, la estructura en su conjunto cada vez tuvo menos importancia. El nivel apenas recibiö apoyo y
prioridad. El Presidente Constitucional sólo actuó como
coordinador del nivel nacional 2 veces: una para inaugurarlo y la otra
para rendir homenaje póstumo a Danilo Barillas que fungía
como Coordinador del Area Metropolitana. Se delegó totalmente esta
actividad en el Vice-Presidente. Las sesiones fueron decreciendo conforme,
la administración de Cerezo trataba de resolver la crisis económica.
Los problemas sociales de esta manera se postergaban.
Por otra parte, el nivel regional se debatía en discusiones sobre
capitales departamentales que querían encabezar la región
y al mismo tiempo, las coordinaciones no producían resultados ya
que se carecía de recursos. La misma administración de las
regiones entró en crisis cuando los presupuestos anuales hacían
recortes de sus gastos. El cansancio de convocatorias continuas a reuniones
comenzó a cobrar su cuota en la falta de participación. El
nivel departamental con el gobernador a la cabeza continuaba siendo ornamental
ya que éste tradicionalmente nunca había tenido un papel
preponderante en el interior de la República. Por último,
el nivel municipal y local habían excluido la representación
de la sociedad civil y la participación ciudadana.
Al inaugurar su mandato un enemigo de dicho sistema, Jorge Serrano,
la figura lucía más bien una pirámide inversa que
supervivía más bien por los presupuestos asignados desde
el nivel nacional hasta el municipal como puede verse en la figura 3. No
había una presencia real de este sistema en la vida pública
de Guatemala ni había tampoco planes de desarrollar la descentralización,
el gobierno local y la participación ciudadana. Aparte de las consideraciones
políticas había una certidumbre para esta fecha que esta
estructura carecía de incentivos para mantener una participación
voluntaria de instituciones y sectores de la sociedad civil y de incluso
aquellos que estaban llamados a participar obligatoriamente por formar
parte de la administración estatal. Estos no tenían nada
que ofrecer porque todo estaba programado ya en los niveles centrales y
aquellos no tenían ningún incentivo ya que las urgencias
que partían de las comunidades no eran atendidas oportunamente y
se carecía de un sistema para elevarlas.
La crisis que motivó la renuncia de Serrano en 1993, de nuevo
obliga a una recapitulación del marco institucional del SINACODUR.
Se produce una crisis institucional que paraliza tanto al Congreso como
al Tribunal Supremo de Justicia. Esta situación crea también
una
parálisis del Presidente y el Poder Ejecutivo con tensiones generalizadas
hacia el poder legislativo y judicial. Esta situación se acentúa
al frustarse el golpe de estado intentado por Serrano. Posteriormente aunque
el Presidente Carpio había sido elegido por el Congreso, se carecía
de legitimidad para ejercer el poder en su totalidad. El propio Presidente
es el que llama a una renovación del Congreso que era percibido
como desviado de su mandato de las anteriores elecciones. El Ministerio
de Desarrollo Urbano y Rural es eliminado en 1995. El Ministro estaba llamado
a ser el Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y
Rural.
La desaparición del MINDUR culminaba otro proceso no anticipado.
Forzado por la parálisis de decisión desde la época
de Serrano se comienza a acelerar la aprobación de fondos con destinos
específicos, lo cual se acentúa durante el mandato de Carpio.
En la actualidad, se encuentran vigentes 17 esquemas de este tipo incluyendo
el Fondo de Inversión Social, que constituyó un modelo para
los demás. El Fondo de Solidaridad y Desarrollo Comunitario, FSDC,
sin embargo es el que se coloca a la cabeza en volumen de inversión.
Alrededor de este Fondo que se encuentra adscrito a la Secretaría
de la Presidencia de la República (SEP) se descargan además
las responsabilidades del SINACODUR. SEP, de acuerdo a las nuevas directivas
de la Ley del Organismo Ejecutivo aprobada en diciembre de 1997, se hace
cargo de las secretarías de los CODURs en los niveles nacionales,
regionales y departamentales, que estaban a cargo de la Secretaría
General de Planificación, SEGEPLAN, en el pasado. Este descanso
en SEP, desde la administración de Carpio, hacía obsoleto
el MINDUR.
El Fondo de Solidaridad se ha convertido entonces en una agencia equivalente
al Ministerio de Desarrollo Urbano y Rural del pasado. La diferencia es
que no hay el menor intento de resucitar el nivel nacional del SINACODUR,
ni se ven todavía decisiones de resurrección de la sociedad
civil en los niveles regionales, municipales y locales. Incluso la participación
de sectores tales como cooperativas, el sector privado, sindicatos, organizaciones
no gubernamentales y partidos políticos en los niveles departamentales
deja
-COLOCAR POR AQUÍ FIGURAS 3 Y 4-
mucho que desear. Estos representantes no tienen por lo general una
unidad orgánica que lleve al seno de las deliberaciones del Consejo
Departamental el punto de vista del sector a que pertenecen.
Por otra parte, el Fondo de Solidaridad se concibe a sí mismo como un ente coordinador. Su función es ser intermediario entre los conjuntos de proyectos emanados de las comunidades y los municipios, los cuales son priorizados y revisados tanto en el municipio como en el departamento y en los niveles regionales. Dicha cartera de proyectos constituye el presupuesto anual programado del Fondo que es entregado al Ministerio de Finanzas. A
su vez, al ser aprobado, Finanzas traslada trimestralmente las partidas
correspondientes para su gasto y las certitificaciones de tales desembolsos
y el Fondo, desde los niveles nacionales, entrega esos recursos a las regiones
y departamentos en ese orden.
El objetivo actual de la SEP, a traves del FSDC es fortalecer
el Sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural pero principalmente
a nivel departamental. En este nivel es verdaderamente donde se discuten
los proyectos emanados de las comunidades y de las municipalidades. El
nivel departamental entonces adquiere una importancia no anticipada en
la propuesta original y por tanto la figura 4 en que se esboza un nivel
intermedio departamental agigantado parece corresponder más a la
realidad. El corte en el tiempo hecho en esta figura hace resaltar la continua
falta de representatividad de la sociedad civil en el municipio y la ausencia
de decisiones de restablecer los Consejos Locales pese a que fue uno de
los Acuerdos de Paz suscritos entre el gobierno y la insurgencia. Incluso
en los departamentos dicha participación es precaria. La reinstalación
de estos Consejos Locales está pendiente en el Congreso de la República
dentro de las reformas al Consejo de Desarrollo Urbano y Rural.
para los municipios"
Guatemala ha hecho un gran esfuerzo de descentralización fiscal
que es reconocido internacionalmente. En la actualidad se estima que alrededor
de un 20% del presupuesto
aproximadamente se destina a los municipios. Esta suma añade
no sólo el 10% constitucional sino también el 1% del IVA
como resultado de los Acuerdos de Paz a partir de 1996. También
el impuesto sobre la gasolina y vehículos, el de ornato y otros.
Ello se compara favorablemente con El Salvador donde muy recientemente,
en diciembre de 1997, se acaba de aprobar una medida similar a Guatemala
donde se otorga a las municipalidades el 6% de los ingresos corrientes
del presupuesto nacional. Una medida similar ha estado desde finales de
los 60s ante el Congreso de Costa Rica y no ha sido aprobado.
Honduras en 1990 aprobó la misma medida alcanzando desde entonces dicho aporte el 5%. Incluso estas transferencias superan muchos países de América del Sur. Ecuador no supera el 10% en sus asignaciones a las municipalidades y en Venezuela aunque hay un situado fiscal que alcanza el 20% para los estados. El estado a su vez está obligado a dar de sus
ingresos totales, otro 20% a las municipalidades. Al final el porcentaje
que llega a las municipalidades supera en poco el 4% de los ingresos ordinarios
y a veces en una forma muy desigual.
Cuando uno examina el marco institucional donde este esfuerzo se inserta
se encuentra que dichas medidas deberían haber sido acompañadas
de un esfuerzo redoblado para contribuir al fortalecimiento institucional
de los municipios. Sin embargo, a pesar de algunos esfuerzos aislados notables,
todavía la asistencia técnica, financiera y el entrenamiento
a los encargados de manejar estos fondos y los que toman las decisiones,
se encuentra rezagado respecto a lo que se requiere. Eduardo Wiesner dice:
"En el caso de la descentralización, las externalidades
de ciertas políticas específicas pueden ser la clave de su
éxito o de su fracaso. Esto ocurre en el frente del desarrollo institucional
a nivel local. Por ello, siempre se recomienda que el desarrollo institucional
acompañe los procesos de descentralización político
y fiscal. Este enfoque esencialmente normativo conduce a que, en varios
países de América Latina, la ejecución de la descentralización
de recursos y de competencias vaya acompañada de inversiones en
cursos, seminarios y publicación de folletos, y de la reiteración
de que la variable institucional no ha sido dejada fuera."
Esta situación de exigencia de manejo técnico, administrativo
y financiero por las súbitas transferencias ha sucedido dentro de
una situación apremiante. Un diagnóstico realizado por el
INFOM apunta las mayores debilidades de las municipalidades. La mayor parte
de éstas carece de planes de desarrollo. La administración
no tiene una adecuada distribución de funciones ni están
definidas las jerarquías. Los trámites que realizan son excesivamente
burocráticos. Tampoco se lleva un adecuado sistema de control contable
ni de ejecución del presupuesto ni sistemas de información,
seguimiento y evaluación.
La municipalidad promedio cuenta solamente con un alcalde electo. Recientemente
se le está dando mayor importancia el síndico y además,
un secretario municipal con goce de sueldo. En la mayoría de las
municipalidades esta es la estructura básica a la que se agregan
en algunas, trabajadores de corto plazo. En aquellas municipalidades indígenas
donde existe la jerarquía cívico-religiosa se añadirían
ocupantes voluntarios de esos cargos cuya actividad ha venido desempeñándose
desde hace más de cuatro siglos.
Municipalidades de mayor importancia frecuentemente cuentan con un tesorero, un director del registro municipal y algunas veces un contador. En general, se carece de una perspectiva de carrera administrativa municipal, mucho menos de incentivos salariales para un desempeño adecuado. Una investigación reciente de una muestra representativa de 45 municipalidades arroja que 1 de cada 3 servidores municipales tiene más de 10 años de ejercer este cargo y que sólo el 24% tiene 3 años o menos. Estos datos ofrecen cierta relativa estabilidad pero ausente de incentivos financieros. Dentro de la equivalencia que un salario mínimo mensual es igual a Q535.50, la mayoría, o sea, un 89% de los empleados reciben menos de 2 salarios mínimos, el equivalente a $172.70 dólares.
Frecuentemente el Secretario juega un papel de intermediario entre el
municipio y la sociedad más amplia cuando el Alcalde no tiene la
educación que se necesita y se convierte de hecho en el gerente
máximo. El Secretario Municipal es lo que más se parece a
un funcionario civil ya que frecuentemente se mueve de un municipio a otro
y tienen largos años de haber ejercido el empleo. No obstante no
existe ninguna protección para su trabajo ni hay políticas
para retener tal personal.
El Instituto de Fomento Municipal, INFOM arriba a este escenario de
cambios debilitado. Desde su puesta en marcha en 1957, el contexto social
guatemalteco ha sufrido cambios extraordinarios. Por esa razón en
estos momentos se encuentra en un proceso de redefinición de sus
funciones y estructura organizativa con el apoyo de la Cooperación
Alemana, GTZ. El objetivo principal de esta re-ingeniería es adaptarse
a un escenario en que han surgido múltiples universidades en el
país que estan contribuyendo a la oferta educativa en este campo.
Por otra parte, en la actualidad numerosas ONGs e incluso el sector privado
a través de FUNDAZUCAR han irrumpido en el ámbito municipal
para proveer asistencia técnica y entrenamiento.
Siguiendo el mandato de los Acuerdos de Paz, el INFOM coordinó
recientemente un Plan de Capacitación para las municipalidades que
logró articular la colaboración de 33 instituciones y encontró
también la aprobación de la Asociación Nacional de
Municipalidades, ANAM. Se ha determinado por los participantes que apenas
un 40% de las municipalidades y el 20% de la población meta, están
teniendo alguna capacitación. En estos momentos se encuentra dicho
plan en el proceso de gestión de financiamiento externo para su
ejecución. El recurso humano municipal en contraste con los esfuerzos
para elevar la calidad, encuentra contradicciones que se traslucen en la
siguiente afirmación aparecida en el Plan de Capacitación
referido:
"Aún cuando los funcionarios municipales y de otras entidades,
reconocen la importancia de la capacitación, ésta no constituye
una demanda, ya que la mayor parte de los Alcaldes y demás miembros
del Concejo Municipal, así como los trabajadores no están
dispuestos a realizar esfuerzos para capacitarse, no sólo porque
no ven beneficios cercanos en su desarrollo personal, sino porque a veces
no se dispone del tiempo necesario para el efecto y por tanto, le dan prioridad
a otras actividades que deben realizar."
Evaluaciones de diferentes instituciones recogen la herencia de acción
que ha dejado el INFOM y que todavía pesa sobre sus acciones. A
principios de los 90s, se veía al INFOM de la siguiente forma:
"Es de notar que el INFOM ha centrado su atención con casi
exclusividad en las labores de asistencia financiera, técnica y
administrativa al gobierno municipal y ha descuidado la responsabilidad
de intermediación entre los planes nacionales de desarrollo y los
planes de desarrollo municipal."Tampoco ha atendido su cometido con
respecto a la promoción socio-económica del municipio. Como
institución, el INFOM ha demostrado un sesgo en favor de lo urbano
frente a lo rural, en favor de los trabajos de infraestructura frente al
desarrollo de la base económica territorial y en favor del aparato
burocrático de la administración municipal frente a las organizaciones
sociales del municipio."De manera general, se puede afirmar que la
capacidad del INFOMes mínima en relación al tamaño
de la demanda."..tanto en proyectos como financiera "cortoplacista""con
dificultades para cubrir sus costos de funcionamiento con financiamiento
propio""La proyección del INFOM hacia las municipalidades,
a través de sus oficinas regionales, se ve restringida por el alto
grado de centralización en las decisiones internas y en la administración
de recursos, y en la inhabilidad demostrada por el Instituto para domiciliar
su personal en las regiones""El personal del INFOM, en su conjunto,
es altamente calificado."
Otro observador de otra institución diferente dice en 1997:
"Por ambas razones: el tamaño y la inestabilidad de la clientela
además de la naturaleza tradicional de las actividades que realiza,
caracterizada por el énfasis en la oferta de las intervenciones
de INFOM en vez de la demanda, esta institución ha producido resultados
erráticos e inefectivos".
Desde hace dos años el INFOM se encuentra en un proceso de reorganización
y es justo anotar también los cambios operados en tan corto tiempo.
El estado guatemalteco desde el año 1997 no da un solo centavo para
su funcionamiento. En la actualidad el INFOM es una institución
que se autofinancia principalmente con los intereses devengados de los
créditos otorgados. Las operaciones de crédito están
en este momento totalmente descentralizadas recayendo las decisiones en
las regiones. Se ha prestado asistencia técnica a 100 municipios
en la elaboración de perfiles de proyectos para los fondos de inversión
social. El INFOM se ha fortalecido al recibir a UNEPAR, una entidad con
larga experiencia en la introducción de agua potable, que estaba
en el pasado en el Ministerio de Comunicaciones Transporte y Obras Públicas.
Esta es una necesidad sentida por las comunidades y aumenta el poder de
satisfacción a las municipalidades del INFOM.
También es de notar el esfuerzo realizado en la coordinación
de la capacitación aunque todavía está a nivel de
propuesta. No obstante el INFOM siempre ha llevado a cabo actividades de
capacitación alrededor de los presupuestos para todos los municipios
con excepción de Ciudad Guatemala. Por otra parte, a partir de la
aprobación del aporte constitucional, el INFOM es quien realiza
toda la actividad planificadora de aplicación de los criterios de
distribución hacia los municipios. No obstante todavía de
340 empleados en su nómina sólo 59 se encuentran destacados
en las regiones y departamentos mientras 291 se encuentran en Ciudad de
Guatemala. En todo caso, si bien puede señalarse como un logro el
autofinanciamiento del INFOM, ante los retos que tiene por delante la institución,
dentro de un marco descentralizador, pudiera buscarse un mayor apoyo para
que dicha institución pudiera cumplir con su papel facilitador y
dinamizador, no tutelar, en mayor medida hacia el futuro.
La Asociación Nacional de Municipalidades, ANAM, es la otra organización
que pudiera jugar un papel crucial en esta coyuntura. ANAM no ha tenido
un papel preponderante en el fortalecimiento de las municipalidades en
el pasado. Por otra parte ha tardado en comprender su papel en la actualidad.
Por ejemplo, no hubo ninguna reunión de alcaldes desde 1974 hasta
1987. Hubo que esperar hasta 1992 para que la dependencia de ANAM de la
Municipalidad de Ciudad Guatemala cesara. Antes el Presidente de ANAM automáticamente
era el alcalde de la Capital. Sus recursos han sido escasos y no ha contado
completamente con las obligaciones que deben pagarle los alcaldes en una
forma puntual y completa. Hasta el año pasado disfrutó de
locales y apoyos por parte del INFOM.
Por otra parte como grupo de presión ha dejado que desear. ANAM
no ejerció ninguna influencia en el gobierno cuando esté
cesó de entregar en 1990 el 8% constitucional. Tampoco jugó
un papel preponderante cuando se discutió el 3% adicional del IVA.
Muchos alcaldes todavía miran esta organización con indiferencia
y resienten sus sesgos políticos. Gálvez y Mack a principios
de 1998 dicen:
"Sin embargo, el peso de la municipalidad metropolitana no ha desaparecido
y no obstante que la presidencia de la asociación ha estado en manos
de diferentes alcaldes de provincia, éstos han tenido dificultades
para imprimirle su liderazgo a ANAM."
Mirando hacia la articulación de un sistema de apoyo que fortalezca
las municipalidades, ANAM , a pesar de sus debidades, debe orientarse más
hacia la defensa de los intereses globales de los municipios sin tomar
en cuenta colores políticos. Cualquier diseño futuro debe
contar con este instrumento como una entidad capaz de responder con prontitud
a las necesidades de los municipios. La agenda que ANAM tiene es de un
alto contenido y comprende temas como las reformas al Código Municipal
que se desprenden de los Acuerdos de Paz.
Estas reformas se dirigen a colocar la elección del Alcalde Auxiliar
en forma más cercana a las comunidades. Se propone al Alcalde en
cabildo abierto, posibles candidatos de los cuales, el Alcalde puede elegir
uno en cabildo abierto. Además se proponen Juntas Municipales Sectoriales
por las cuales la población si así lo solicita puede integrarse
al trabajo de las comisiones municipales. Al mismo tiempo se crea la comisión
de fomento a la participación ciudadana y de seguridad y derechos
humanos. También se hace recaer la función de autorización
para la organización comunitaria en el Concejo Municipal. La apertura
al derecho consuetudinario de formas locales de organización propias
de los municipios mayas constituye un paso importante adicional en estas
reformas.
Aparte de lo anterior habría temas como el aumento de la auditoría
social de las comunidades; la vigencia de "puentes" entre las
autoridades municipales y las comunidades, incluyendo el sector privado,
para una efectiva co-gestión con la municipalidad; el impuesto sobre
la propiedad de bienes inmuebles; la ley sobre aguas; y el tema amplio
de la descentralización que incluye componentes fiscales que buscan
una mayor autoridad en la aprobación de impuestos por parte de las
municipalidades.
La situación descrita refleja el escenario en que se mueven hoy
las municipalidades y el pefil de hacia donde debe dirigirse. Este fortalecimiento
debe darse debido a la brecha que se ha incrementado debido a una súbita
fortaleza fiscal sin el suficiente desarrollo institucional y normativo.
Las actividades de los principales actores: INFOM, ANAM, organizaciones
gubernamentales y universidades, aparecen fuera de un marco sistemático
que apunte al corto, mediano y largo plazo en forma consistente y coordinada.
Las instituciones llamadas a proveer el marco institucional de asistencia
técnica, financiera y de capacitación o no tienen suficientes
recursos para atender la demanda o tienen una herencia del pasado que les
induce a olvidar las necesidades de las municipalidades.
Por otra parte, la asociación llamada a agrupar a los alcaldes
sólo recientemente comienza a proyectarse en una forma gremial para
atender las necesidades de los municipios independientemente de las banderas
políticas. Este es el papel futuro de ANAM para lo cual necesita
un decidido apoyo. Por otra parte el marco institucional no se abre suficientemente
para dar cabida a los nuevos actores del proceso que surgen del sector
privado, las organizaciones no gubernamentales y las universidades.
Ante este cuadro resulta inexplicable que el 10% constitucional prohiba
un mayor uso de sus fondos para gastos de funcionamiento. Esta restricción
y las escalas salariales predominantes en los municipios desalienta la
atracción por un mejor recurso humano. Por ley estos fondos están
destinados en un 90% para inversión y sólo un 10% para funcionamiento.
Particularmente resulta notable que parte de esos fondos no se destinen
a capacitación. Bastaría un 1% del 10% constitucional para
concentrar un esfuerzo con masa crítica que transforme las actitudes
de los funcionarios municipales. Esta sola medida captaría alrededor
de Q50.0 millones de quetzales anuales para esta tarea.
La tarea de capacitación desprendida de un fortalecimiento más
global pudiera constituir un esfuerzo aislado. La demanda de capacitación
debe ser generada desde abajo y ligada a promociones de carrera y a salarios.
Cualquier acción relacionada al desarrollo institucional debe estar
acompañada de un cambio en las estructura de incentivos que atraiga
el personal más calificado de Guatemala y tenga permanencia al menos
en cargos tales como Secretario o Tesorero. El reto actual es poner el
manejo de la municipalidad a la altura de la voluntad descentralizadora
fiscal. Estos problemas gigantes son problemas no resueltos que Guatemala
tiene que enfrentar y que van a ocupar los esfuerzos de diferentes actores
en gran parte del próximo milenio. El problema mayor es no comenzar
"El problema de las transferencias con
necesidad de un mayor
diseño"
Los problemas de gobernabilidad que ha creado la diferencia señalada
arriba entre súbitos ingresos devengados y el manejo de los mismos
ya se han dejado sentir. Entre 1991 y 1993, aproximadamente 15% de todas
las municipalidades han sido tomadas por la población. La mayoría
de las quejas giraban alrededor del uso de las transferencias gubernamentales.
Por otra parte el 65% de las corporaciones municipales estaban siendo cuestionadas
judicialmente por incumplimiento de sus deberes. Además 55% de todos
los alcaldes han sido acusados de incorrecciones particularmente en relación
a los fondos que se reciben del gobierno. Más todavía, 235
funcionarios municipales (alcaldes, tesoreros, secretarios, etc.) han sido
llevados a la Corte y el 4% de ellos han sido amenazados de muerte, atacados
y forzados a esconderse por temor a la venganza de los vecinos. Eduardo
Wiesner dice:
"Si se adopta un sistema de transferencias que no estimula significativamente
la mejor gestión pública local -en lo fiscal y en lo político-
se corre el riesgo de que la descentralización debilite la gobernabilidad.
El simple reparto de recursos acarrea inestabilidad y acentúa la
pugna por más recursos. Así, no se estimula la sana competencia
por más eficiencia y mejor equidad. Casi ningún gobierno
central podrá moderar las exigencias y las presiones si, desde un
comienzo, las transferencias no fueron diseñadas para actuar como
incentivos reales de una mejor gestión pública.
Todas las indagaciones que se han hecho respecto al uso que dan las
municipalidades del aporte constitucional primero del 8% y luego del 10%
apuntan a que la mayoría de las inversiones se orientan hacia infraestructura
y que gran parte de éstas se dirigen hacia el área urbana
del municipio. Esta inclinación relega el área rural donde
se concentra la mayoría de la población y crea una nueva
centralización que se sitúa alrededor de los residentes urbanos
y notables que casi siempre viven en las cabecera municipales que son las
beneficiarias de estas inversiones.
La preocupación por un mejor diseño de las
transferencias ya provocó un cambio importante en el pasado. Los
criterios para la distribución del 8% constitucional en un principio
se orientaban según el Decreto 52-87 y luego cambiaron a los esbozados
en el Decreto 49-88. Dichos criterios pueden verse en el Cuadro 1.
Cuadro 1: Guatemala: Criterios de Distribución del Ocho por Ciento Constitucional
DECRETO NO . 52-87 |
DECRETO NO. 49-88 |
| 25% en partes iguales a todas las Municipalidades. 25% Proporcional al número de población total de cada municipio. 25% Proporcionalmente al número de población rural de cada municipio. 25% Directamente proporcional al inverso del Ingreso Per Cápita ordinario de cada jurisdicción municipal. |
25% en partes iguales a todas las municipalidades. 25% Proporcional al número de población total de cada municipio. 25% Proporcionalmente al Ingreso Per-Cápita ordinario de cada jurisdicción municipal. 15% Directamente proporcional al número de aldeas y caseríos. 10% Directamente proporcional al inverso del Ingreso Per-Cápita ordinario de cada Jurisdicción municipal. |
Si bien estos cambios tuvieron un efecto negativo en las municipalidades
pobres, el criterio que privó para hacerlos era premiar a las municipalidades
que históricamente habían hecho un esfuerzo fiscal sin descuidar
tampoco los efectos redistributivos de compensación que dicha medida
implicaba. No obstante, se desconoce si esos estímulos han operado
como se esperaba. Tampoco sabemos con certidumbre si dentro de cada municipio
estas transferencias han tenido el efecto distributivo esperado ya que
pudiera darse el caso que los pobres estén subsidiando a los más
ricos de los municipios más pobres. La concentración de la
inversión en el área urbana de los municipios y las protestas
generalizadas de las aldeas respecto a la distribución del 8% hace
pensar que efectivamente ha sido así.
Una revisión a las condicionalidades establecidas por los distintos
rubros de transferencias trasladadas a los municipios, encuentra que ellas
son mínimas y muy generales. El enfoque es más universal
que orientado con criterios de combate a la pobreza. Es necesario hacer
un mayor esfuerzo de afinamiento de estas cantidades que llegan a los municipios.
No se trata de destinar estos fondos en una forma totalmente focalizada
dejando fuera criterios de tipo universal. Lo ideal es hacer una combinación
adecuada de ambos para lograr la maximización del uso de esos fondos.
La coordinación de los municipios y el cofinanciamiento con fondos
de inversión social sobre la base de mayores estudios sobre los
efectos de las medidas actuales y el diseño afinado de las transferencias
parece ser el mejor camino a seguir en la actualidad. Las universidades
pudieran colaborar en estas dimensiones. Mientras más tiempo pase...estos
problemas van a tender a agravarse.
El estado es un leviathan como lo definiera Hobbes hace mucho
tiempo. El significado literal de esta palabra es "monstruo de mil
cabezas". Por ello la marcha del proceso de descentralización
exige distinguir entre aquellas que realmente se han cortado y aquellas
que vuelven a aparecer o permanecen imperturbables. Hay que estar alertas
respecto a las declaraciones públicas en esta materia. Casi siempre
la idea de descentralizar es popular y aparece prioritaria en las campañas
electorales. Mucho más difícil es implementarla.
La primera etapa de la transición democrática
se caracterizó por el SINACODUR y planes desde la Vicepresidencia
de la República de modernización del gobierno central cuyos
resultados fueron tímidos. La llegada al poder de Serrano y la crisis
institucional de 1993 impiden el desarrollo de estos planes y los cambios
de administración hacen tomar otros rumbos a la temática
de transformación del estado, comenzando a cobrar más relevancia
las secretarías presidenciales, mientras se procedía a cambios
importantes en el Congreso y el Tribunal Supremo de Justicia. La temática
de modernización del estado surge con más fuerza.
La actual administración ha seguido la tendencia de fortalecimiento de las secretarías presidenciales lo cual se ha reflejado en la Ley del Organismo Ejecutivo aprobado en que se han re-restructurado muchas de ellas como la SEP y la llamada actualmente Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia; se han creado nuevas como la llamada de Análisis Estratégico; y se les ha proveido a todas de recursos financieros importantes. Otra tendencia importante que se ha reforzado en la actual administración es el nivel departamental. Los directores departamentales, especialmente los de Educación, han adquirido un nuevo status y ha habido un significativo aumento de salarios a la par que se están concentrando recursos en su gestión. En el trabajo de campo en todos los niveles, se están difundiendo los llamados "Compromisos de Gestión" que constituyen metas de salud con las cuales se comprometen los médicos y a lo cual van atados apoyos en recursos. En el caso del Fondo de Solidaridad, se ha priorizado el nivel departamental para la toma de decisiones en base al CODUR departamental.
Según la Ley del Organismo Ejecutivo referida,
el gobernador pasa a ser elegido por el Presidente de la República
a propuesta del CODUR departamental que se encarga de recomendar varios
candidatos. Esta medida es necesario situarla dentro de la política
de fortalecimiento de los CODURs y del papel de la sociedad civil en la
participación ciudadana que se mencionaba en un principio. De estas
maneras vemos en esta misma ley un refuerzo de elementos gerenciales al
mismo tiempo que un cargo que tradicionalmente dependía enteramente
del Ejecutivo, pasa a ser influenciado por la sociedad civil. El intento
va más allá al quererse coordinar toda la acción de
los diferentes fondos, el INFOM y las organizaciones no gubernamentales
en este empeño.
Otras políticas que están influyendo en
el proceso de descentralización dentro del marco de modernización
del estado son la reducción de personal y la privatización.
Estas 2 dimensiones están cruzando todo el aparato de gobierno y
han hecho avances significativos dentro de las limitaciones existentes.
Ya sea en base a ventas, concesiones o contratos el sector privado ha llenado
espacios donde antes se realizaban esas actividades como parte de la actividad
normal del gobierno. Numerosas dependencias han ofrecido a su personal
paquetes de retiro. En este aspecto no se sabe la información exacta
pero datos impresionistas de empleados del estado dan cuenta que se trata
de programas donde están interviniendo un volumen relativo de personas
significativo. La descentralización sectorial alrededor del Ministerio
de Educación con PRONADE que implica una acción desde el
nivel central que se enlaza con las comunidades, sólo incorpora
a las municipalidades marginalmente.
Las tendencias esbozadas arriba marcan cursos de acción
muy definidos. Discrepamos de aquellos que afirman que no hay una política
de descentralización. Todo gobierno debe tener una posición
frente a la temática que informa este ámbito de deliberaciones.
Frecuentemente la "política es no tener política"
y ello ya constituye un dato de primera magnitud. Otras veces, la carencia
de expresión de estas políticas exige al analista hacerlas
explícitas cuando no pocas veces ni siquiera están articuladas
en la mente de los que la implementan.
El examen hecho anteriormente indica que hay una política
gerencial de conducción del aparato estatal desde el nivel central
hasta el encuentro con los departamentos donde tanto el personal como los
recursos se están concentrando. El encuentro del estado con la sociedad
civil también constituye una política que se encuentra territorialmente
en los departamentos y a través principalmente de los Consejos de
Desarrollo Urbano y Rural. Por otra parte, las tendencias que aparecen
con más fuerza de modernización del estado son la reducción
del gasto público, la desburocratización y la privatización.
Incluso medidas descentralizadoras como PRONADE pasan por el gobierno local
lateralmente. El papel del municipio en este tinglado aparece desdibujado
como pivote del proceso de descentralización. Pudiera repetirse
en Guatemala, lo esbozado por Roy Rivera para Costa Rica con las diferencias
del caso:
"...identificamos una seria limitación: el
desencuentro entre la agenda gubernamental y la agenda ciudadana. Tal parece
que la sociedad, por un lado, y los gobernantes, por otro, están
no solamente interesados en reestructurar el Estado, sino urgidos que esto
se realice lo antes posible. Sin embargo, la dirección de los cambios
que se plantean no resulta convergente. Diríamos que la agenda política
no coincide con la agenda ciudadana. De un lado, queda claro que el énfasis
está puesto en la desburocratización, privatización
y reducción del gasto. Del otro lado, se plantea la necesidad de
una reforma de la política y de la economía que posibilite
el retorno a los años dorados del Estado social..."
La diferencia con Costa Rica, entre otras, es la asincronía que implica el desarrollo desigual en ambos países. Costa Rica se puede vanagloriar de tener las tasas de analfabetismo y mortalidad infantil más bajas de Centroamérica que hace la acción del estado costarricense altamente efectivo en una etapa en que era natural que fuera así. La
actual deslegitimización de la acción del
estado toma a Costa Rica con inversiones importantes en el pasado en desarrollo
humano.
Este no es el caso de Guatemala. Cuando la inversión
social era significativa en Costa Rica, Guatemala no hizo las inversiones
sociales necesarias. Ahora, en que la acción del Estado se critica
y reduce, otra vez, estas inversiones se retraen. El resultado ha sido
que los niveles de desarrollo humano continúan siendo extremadamente
deficitarios antes y después. En realidad, en estos campos el Estado
en Guatemala ni antes ni después ha hecho una diferencia significativa.
La agenda ciudadana en relación a la inversión social adquiere
entonces características más relevantes en el caso guatemalteco.
La coherencia de aceptar la relevancia del desarrollo
humano y de la inversión social para lograrlo debe ser congruente
con la dimensión política de la descentralización.
Mejorar la gerencia del proceso para lograr una mayor eficiencia es sólo
una parte del problema. La integralidad estaría dada por el objetivo
que ello baje a las unidades base del desarrollo que son los gobiernos
locales y las comunidades organizadas dentro de esa jurisdicción
para cumplir con el criterio de equidad. El municipio debe ser el eje de
las acciones y mientras más se tarde en implementar esta visión,
más lejos estaremos de vincular el desarrollo guatemalteco a la
democracia. Mientras exista esta brecha entre la acción de los niveles
centrales y los locales, ello será un problema no resuelto en el
eje descentralización-gobierno local-participación ciudadana.
"Conclusiones"
Notes
B I B L I O G R A F I A
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